Chaque fois que je trouve une expression que je n’avais pas entendue ou vue avant, je commence à me demander non seulement ce que le terme signifie vraiment en anglais, mais comment je pourrais dire la même expression dans ma propre langue, l’espagnol, ou en français, ou si peut-être la même expression existe déjà en espagnol ou en français.
Español

Perder los estribos

Por Adriana Adarve – Propietaria de Traducciones Adarve

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Mi encanto con los idiomas comenzó cuando yo era una adolescente. Era obligatorio aprender inglés en la secundaria, aunque francés solo fue obligatorio durante los dos últimos años. Muy pronto descubrí que no solo me gustaban los idiomas, ¡sino que también se convirtieron en mi pasión! Una pasión que nunca he abandonado.

Leer novelas históricas no solo me entretiene, sino que también me brinda una manera de escapar de este mundo moderno tan ajetreado, sino que también me brinda una abundancia de información sobre cómo vivían, amaban, aprendían, luchaban y, mucho más interesante aún, hablaban las personas de hace varios siglos atrás.Hasta el momento en el que empecé a aprender idiomas, lo que más me gustaba hacer cuando no estaba en el colegio y no tenía que ocuparme de otras obligaciones en mi vida era leer. Hoy en día, los idiomas todavía son mi pasión, una pasión que me ha brindado la alegría, el impulso, la determinación y la fuerza necesarios para trabajar y ganarme la vida con ellos, mientras que la lectura ha seguido siendo my pasatiempo favorito.

Algunas personas podrían decir que la lectura es un pasatiempo; otras podrían llamarla pasión. Yo simplemente digo que me apasiona mi pasatiempo.

Comencé a leer desde que estaba muy pequeña. Al principio leía toda clase de libros que encontraba; no era muy selectiva, pero disfrutaba de todos ellos. A medida que pasó el tiempo empecé a cambiar, lentamente, pero con seguridad, hacia la ficción y las novelas históricas, y durante los últimos siete años es el único género que leo. No solo me entretiene y me brinda una manera de escapar de este mundo moderno tan ajetreado, sino que también me brinda una abundancia de información sobre cómo vivían, amaban, aprendían, luchaban y, mucho más interesante aún, hablaban las personas de hace varios siglos atrás.

Al final de mi adolescencia empecé a leer un libro muy largo, sin saber que se trataba, en realidad, de una saga. El título del libro era Los inmigrantes, de Howard Fast,  y me mantuvo fascinada por días muchísimos días. Me dejó con una profunda impresión, algo que nunca he podido borrar de mi mente —si bien, en realidad, tampoco he intentado hacerlo— aunque solo me di cuenta recientemente del efecto tan profundo que dicha experiencia había tenido realmente en mi vida. Después de leer todo tipo de géneros durante mucho tiempo, en los últimos meses me he sentido atraída de nuevo hacia las sagas, las sagas históricas más específicamente.

Aunque el marco de los libros que leo es, en su mayoría, Inglaterra, también leo libros con escenario en algunos otros países. Últimamente he estado leyendo libros cuyo marco es Alemania y Nueva Zelanda; en este momento estoy leyendo mi segunda saga histórica en la Nueva Zelanda de finales de los años 1800 y principios de los años 1900.

Me parece bastante interesante descubrir cómo puede ser diferente el idioma inglés al que estoy acostumbrada, ya sea inglés británico o de Estados Unidos, cuando el libro que estoy leyendo fue escrito por una autora de Nueva Zelanda que nos cuenta de manera maravillosa cómo era la vida en su país en aquel entonces.

Una de las cosas que ha despertado un profundo interés en mí cuando leo estos libros —la serie Promises to keep* por Shayne Parkinson— es la gran cantidad de expresiones, coloquialismos y dichos que encuentro en ellos.

Cada vez que encuentro una expresión que no había escuchado o visto antes, empiezo a preguntarme no solo lo que la expresión significa realmente en inglés, sino también cómo podría decir esa misma expresión en mi propio idioma español o en francés, o si tal vez la misma expresión ya existe en español o en francés.Otra cosa que también empecé a observar fue cómo, cada vez que encuentro una expresión que no había escuchado o visto antes, empiezo a preguntarme no solo lo que la expresión significa realmente en inglés, sino también cómo podría decir esa misma expresión en mi propio idioma español o en francés, o si tal vez la misma expresión ya existe en español o en francés.

Es en este momento entonces que me doy cuenta de que mi pasión por los idiomas y el pasatiempo que me apasiona se unen y hacen que mi vida sea más completa.

Es así pues que me he empezado a investigar las expresiones que leo en mis libros, aunque también me he dado cuenta de que la mayoría de estas expresiones no tiene una traducción directa, y muchas veces ni siquiera equivalente, en otros idiomas. Solo unas cuantas de ellas tienen traducciones equivalentes, aun si no se usan los mismos elementos de la expresión inglesa en el idioma extranjero en el que se desea traducirla:

La expresión “to fly off the handle” significa perder el control o ponerse furioso(a), y se refiere a la manera incontrolada un hacha floja saldría volando de su mango. No existe un equivalente exacto para esta expresión en español ni en francés que tenga que ver con el hacha o con su mango. El equivalente en español —perder los estribos— tiene que ver con los pies del jinete que se salen de los estribos cuando este está montando a caballo, y el equivalente en francés —sortir de ses gonds— tiene que ver con un elemento con bisagra que se afloja o se sale completamente de la bisagra.

La expresión “to put the cart before the horse” significa hacer las cosas en el orden equivocado, o confundir y mezclar las cosas. Hay varias expresiones equivalentes a esta en español, pero solo voy a hablar de dos aquí, ya que no todas tienen que ver con animales: poner el arado delante de los bueyes —que tiene que ver con arado y bueyes en lugar de una carreta y un caballo— y vender la leche antes de ordeñar la vaca—que tiene que ver con la vaca y la leche en lugar de la carreta y el caballo. El equivalente en francés —mettre la charrue avant les bœufs— se acerca más al español puesto que tiene que con bueyes en lugar de un caballo.

Tener “an elephant in the room” significa que hay un problema obvio o una situación difícil que la gente ignora o no enfrenta. No existe una frase en español o en francés para esta expresión, por lo que, al enfrentarnos a ella en cualquiera de estos idiomas, hay que dar una explicación de su significado, en lugar de tratar de forzar una expresión no existente en el idioma extranjero.

La expresión “to have a monkey on one’s back” tiene dos significados en inglés, pero he escogido usar el que se menciona más específicamente en los libros históricos que leo —un estado de aflicción o preocupación permanentes o la causa de dicho estado. En este sentido en particular no hay equivalente alguno en español o en francés, por lo que hay que explicar su significado en lugar de traducirlo directamente.

Todos los días descubro muchos otros dichos o muchas otras frases en los libros que leo, pero cuya explicación o traducción requerirían que este artículo fuera más largo de lo que había planeado originalmente.

Sin embargo, puesto que es un “pasatiempo” que acabo de descubrir, haré todo lo posible por traerles más expresiones de estas en bitácoras futuras, no solo para que las disfruten, ¡sino también como descubrimiento mutuo de joyas maravillosas e interesantes!

Espero haberlos dejado contentísimos con el prospecto de aprender más coloquialismos y dichos en inglés,

Adriana Adarve, Asheville, NC

* Nota: la serie Promises to Keep no está traducida a otros idiomas; por lo tanto, he dejado su título en su idioma original, inglés, en este artículo.

 

Adriana Adarve is the owner of Adarve Translations and is fluent in three languages (English, Spanish & French), as well as pluri-cultural, multi-cultural, plurilingual and multilingual.
Adriana Adarve

Acerca de la autora: Adriana Adarve es la propietaria de Traducciones Adarve y habla tres idiomas a la perfección (inglés, español y francés), además de tener conocimientos básicos e intermedios de tres idiomas más, alemán, italiano y portugués. Además de ser poliglota, Adriana Adarve también es pluricultural y multicultural.

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