El Diccionario Conciso Oxford define “gente” o “pueblo” como un sustantivo que significa Personas que componen una comunidad, una raza o una nación, como el pueblo inglés o un pueblo guerrero; las personas que pertenecen a un lugar o que forman parte de una empresa o una clase, etc. La definición suena bastante sencilla, pero no cuenta toda la historia. “Gente” significa seres humanos, como usted y yo. Hombre, mujer; joven, viejo; sin discapacidades físicas o mentales, con discapacidades físicas o metales. Negro, blanco, asiático o de raza mixta; indígena, inmigrante, invasor o déspota. Todos somos “gente” solamente y por definición nos componemos definición todas las anteriores.
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¿Qué tal si “gente” significara más que hombres en forma?

Por Adriana Adarve – Propietaria de Traducciones Adarve y Donnamarie Leemann – Gerente de mercadotecnia de Traducciones Adarve

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El Diccionario Conciso Oxford define “gente” o “pueblo” como un sustantivo que significa   Personas que componen una comunidad, una raza o una nación, como el pueblo inglés o un pueblo guerrero; las personas que pertenecen a un lugar o que forman parte de una empresa o una clase, etc.  La definición suena bastante sencilla, pero no cuenta toda la historia. “Gente” significa seres humanos, como usted y yo. Hombre, mujer; joven, viejo; sin discapacidades físicas o mentales, con discapacidades físicas o metales. Negro, blanco, asiático o de raza mixta; indígena, inmigrante, invasor o déspota. Todos somos “gente” solamente y por definición nos componemos definición todas las anteriores.
Gente… ¡Toda la gente!

El Diccionario Conciso Oxford define “gente” o “pueblo” como un sustantivo que significa

Personas que componen una comunidad, una raza o una nación, como el pueblo inglés o un pueblo guerrero; las personas que pertenecen a un lugar o que forman parte de una empresa o una clase, etc.

La definición suena bastante sencilla, pero no cuenta toda la historia. “Gente” significa seres humanos, como usted y yo. Hombre, mujer; joven, viejo; sin discapacidades físicas o mentales, con discapacidades físicas o metales. Negro, blanco, asiático o de raza mixta; indígena, inmigrante, invasor o déspota. Todos somos “gente” solamente y por definición nos componemos definición todas las anteriores.

Al juzgar la manera como los medios de comunicación internacionales usan en este momento la palabra “gente”, lo que “gente” termina significando en realidad es hombres adultos con buenas capacidades físicas y mentales. La semana pasada alguien secuestró a toda la población de un pueblo desconocido que tenía cerca de 100 habitantes. Los medios hablaron de “cerca de 100 personas”, pero pasaron a especificar que esa cantidad incluía a mujeres, niños e individuos de la tercera edad.

La “gente” que vive en un pueblo normal son hombres, mujeres, niños y personas de la tercera edad y discapacitadas. Supongo que al distinguir a la “gente” más vulnerable en un informe noticioso se trata de incentivar más, o tocar la fibra sensible de quienes reciben la noticia, de manera a aumentar el drama del suceso y dar más énfasis al informe.

Sin embargo, cuando se informa lo que le ha pasado a toda la población del pueblo en cuestión, ya se ha incluido a toda la gente. Lo que se ve aquí es una clase de discriminación y manipulación muy sutil. Secuestraron a la “gente”. Al diferenciar a las mujeres, los niños, las personas de la tercera edad y los discapacitados al decir que “secuestraron a la gente, incluyendo…” lo que los medios están haciendo en realidad es distinguiendo a los hombres adultos en buen estado físico.

Cuando me doy cuenta de cualquier atrocidad cometida contra la “gente” de un pueblo, pienso en realidad en toda la gente, hombre, mujer; joven, viejo; sin discapacidades físicas o mentales, con discapacidades físicas o metales, de cualquier raza u orientación. Me molesta cuando me dicen que la palabra “gente” incluye en realidad otras personas además de los hombres adultos en buen estado físico. Por supuesto que las incluye.

En una bitácora reciente resaltamos la diferencia entre, y el uso incorrecto, del prefijo “anti” (que significa el desagrado o la aversión racionales a algo, como en antisemitismo o antiestadounidense) y el sufijo “fobia” (que significa el desagrado o la aversión racionales a algo, como en aracnofobia o islamofobia).

El uso incorrecto de “anti” y “fobia” son ejemplos obvios del uso incorrecto del idioma. Hay muchos otros ejemplos sutiles, tales como los que no incluyen el uso incorrecto de las palabras, sino el orden incorrecto en el que se usan las palabras.

Al diferenciar a las mujeres, los niños, las personas de la tercera edad y los discapacitados al decir que “secuestraron a la gente, incluyendo...” lo que los medios están haciendo en realidad es distinguiendo a los hombres adultos en buen estado físico.  Cuando me doy cuenta de cualquier atrocidad cometida contra la “gente” de un pueblo, pienso en realidad en toda la gente, hombre, mujer; joven, viejo; sin discapacidades físicas o mentales, con discapacidades físicas o metales, de cualquier raza u orientación. Me molesta cuando me dicen que la palabra “gente” incluye en realidad otras personas además de los hombres adultos en buen estado físico. Por supuesto que las incluye.
Mujeres, niños… ¡¡¡también son gente!!!

Tomemos el caso de una mujer divorciada cuyo ex-esposo tiene derechos de visita para ver a su hijo de dos años. El padre se llevó al niño por un fin de semana y desapareció con él durante cuatro años. Finalmente dieron con el paradero del padre y las autoridades apropiadas se ocuparon del niño mientras lo devolvían a la custodia de la madre.

El informe noticioso (de CNN) dijo que la madre “esperaba finalmente reunirse con su hijo”. Dicho de esta manera, la implicación fue que la madre no esperaba que le devolvieran a su hijo sino hasta después de que hubieran aprehendido al ex-marido: esperaba finalmente reunirse con su hijo, como si no hubiera estado esperando durante esos cuatro años tan largos.

De hecho, la madre había estado esperando, desesperadamente, el regreso de su hijo durante esos cuatro años interminables. Después de que aprehendieron al ex-marido y su hijo estaba en camino de que se lo devolvieran, estaba esperando que le devolvieran finalmente a su hijo. “Esperar finalmente” y “esperar que… finalmente” significan dos cosas muy distintas.

El trabajo de la BBC no fue mejor cuando cubrió recientemente los premios BAFTA, la contraparte británica al Oscar. El presentador empezó con el ganador del primer premio, “La teoría del todo”, una película biográfica sobre la vida y el trabajo del Dr. Stephen Hawking. El presentador pasó a decir, “los premios de la otra noche se entregaron a…” Mmm. Los “premios de la otra noche”. ¿Qué otra noche? ¿Acaso no estaba hablando de esta noche, la noche de entrega de los premios BAFTA? Lo que este tío debió haber dicho fue, “los otros premios de la noches se entregaron a…”

Puedo imaginar fácilmente al reportero diciendo que “mucha gente asistió a la ceremonia de premios BAFTA, incluyendo cierta cantidad de mujeres y un hombre gravemente discapacitado físicamente, pero que tiene mente de genio”. Cuando hablamos de “gente” es imperativo que quien hable no distinga, denigre ni dé un valor adicional y falso a las personas vulnerables en lo que parece, en primer lugar, ser algo compasivo, pero que, al examinarlo más de cerca, pone en realidad más valor en la “gente” de sexo masculino en buen estado físico.

En una de sus novelas populares, “Travis McGee”, el fallecido John D. MacDonald hizo un comentario áspero sobre un presentador de noticias que informó que una estrella famosa del cine había descubierto un “tallarín” (noodle, en inglés) en el seno. Lo que había descubierto en realidad era un nódulo (nodule, en inglés) en el seno, como en masa, como en cáncer de mama. MacDonald escribió sobre la metida de pata hace como 30 o 40 años, pero no hemos avanzado mucho desde entonces. Sean cuales sean las implicaciones del nódulo en la salud continua y la belleza de la estrella de cine, el presentador de noticias no estaba usando el coco (noodle, jerga inglesa) cuando presentó su informe.

En un informe reciente sobre la ceremonia de Premios de la Academia, un presentador dijo que Lady Gaga había cantado una “melodía” de la película “El sonido de la música”. Si Lady Gaga hubiera cantado “Edelweiss” o “Mis cosas favoritas”, habría cantado una “melodía”. En realidad, cantó un montaje de tonadas favoritas del aclamado musical: Lady Gaga cantó un “popurrí” (medley, en inglés).

Cuando introducimos una discriminación sutil en palabras tales como “gente”, cuando usamos más términos tales como “anti” y “fobia”, cuando mezclamos el orden de las palabras como en “esperando finalmente” en lugar de “esperando a que finalmente”, cuando confundimos “noodles” (tallarines) y “nodules” (nódulos) y “melodías” y “medleys” (popurrí), no solo degradamos el idioma que hablamos, sino que también interferimos con el proceso mismo de comunicación.

En Traducciones Adarve somos muy conscientes de las diferencias lingüísticas y de cómo podemos distorsionar el mensaje fundamental de un informe si omitimos o utilizamos mal el significado apropiado de las palabras, los contextos en los que usamos las palabras o el orden en el que las usamos.

Estos asuntos son sutiles, tienen un matiz discreto y el traductor los debe entender antes de poder expresar correctamente en un idioma la interpretación precisa de un comunicado en otro idioma. Las computadoras no lo pueden hacer (todavía). Une persona bilingüe pero que no está al corriente de estos detalles lingüísticos tampoco lo puede hacer.

Es posible salir de paso con traducciones mal hechas si solo trata de comunicarse con la nuera finlandesa o si está haciendo reservaciones en Costa Rica. Si necesita una traducción precisa de correspondencia o documentos médicos, odontológicos, técnicos o gubernamentales, necesitará a un equipo que le pueda decir la diferencia entre “noodle” y “nodule”, una empresa que pueda manejar las complejidades técnicas, mientras entiende a la vez y perfectamente los matices.

Hasta pronto,

Donnamarie Leemann, La Chaux-de-Fonds, Switzerland, & Adriana Adarve, Asheville, NC

 

Adriana Adarve is the owner of Adarve Translations and is fluent in three languages (English, Spanish & French), as well as pluri-cultural, multi-cultural, plurilingual and multilingual.
Adriana Adarve
Donnamarie Leemann
Donnamarie Leemann

Acerca de las autoras: Adriana Adarve es la propietaria de Traducciones Adarve y habla tres idiomas a la perfección (inglés, español y francés), además de tener conocimientos básicos e intermedios de tres idiomas más, alemán, italiano y portugués. Además de ser poliglota, Adriana Adarve también es pluricultural y multicultural.  Donnamarie Leemann es una artista y escritora que ha contribuido por muchos años a la BBC de Londres, así como muchos otros foros de publicación, y colabora en hoy en día como gerente de mercadotecnia de Traducciones Adarve.

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