Hoy no está el palo para hacer cucharas

Por Adriana Adarve – Propietaria de Traducciones Adarve

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Hay un refrán en mi país, Colombia, que dice, “hoy no está el palo para hacer cucharas”. Esta frase se puede utilizar en varios contextos, uno de los cuales es cuando alguien está de mal genio y no está disponible. Otro contexto sería cuando la persona está extremadamente fatigada, aburrida o incluso deprimida y su situación no le permite hacer otras cosas (es decir, la situación no permite que se dé algo).Ah, ¡es uno de esos días! Acaba de despertar, pero siente que hay algo que no anda bien. ¿Qué pasa? Se pregunta usted. Luego se da cuenta de que en realidad despertó de mal humor, triste, deprimido(a) o simplemente sin energía. Peor que todo eso, también cae en cuenta de que le espera un día bastante ajetreado — ¡tiene que preparar a los niños para la escuela, hay una multitud de documentos que requieren su atención, docenas de clientes que tiene que atender y cuyas necesidades tiene que satisfacer a la perfección! ¿Qué hacer? ¿Cómo enfrentar la situación?

Hay un refrán en mi país, Colombia, que dice, “hoy no está el palo para hacer cucharas”. Esta frase se puede utilizar en varios contextos, uno de los cuales es cuando alguien está de mal genio y no está disponible. Otro contexto sería cuando la persona está extremadamente fatigada, aburrida o incluso deprimida y su situación no le permite hacer otras cosas (es decir, la situación no permite que se dé algo).

Tomemos el primer caso: estamos de mal humor y alguien —uno de los niños, el cónyuge, un colega de trabajo, un amigo… cualquiera— viene a pedirnos ayuda o a hacernos una pregunta que ni siquiera deseamos pensar en contestarla. A veces es mejor no abrir la boca cuando estamos de mal humor. En lugar de decir, “fuera de aquí, no me molestes con tus cosas o preguntas ahora” (algo que en realidad sería muy descortés), decimos simplemente, “hoy no está el palo para hacer cucharas”.

Al usar esta expresión, mientras fruncimos el entrecejo por añadidura, le hacemos saber a la persona que estamos de mal humor y que no es el mejor momento para que nos pidan nada, mucho menos que nos hagan preguntas. La expresión indica a quien nos aborda que no sirve de nada tratar de imponernos una situación que no podemos resolver en ese momento. Si trata de imponérnosla, nuestro mal humor solo podría empeorar o nuestra indignación podría aumentar hasta tal punto que arriesgamos terminar por explotar como si fuéramos un volcán. Lo mejor en este caso es que nos dejen tranquilos, dejar la situación de lado o buscar en otra parte, o con otra persona, las respuestas que se necesitan, hasta que nuestro humor cambie y todo vuelva a la normalidad.

El segundo caso tiene que ver con alguien que, en un momento dado, está demasiado cansado —agotado, en realidad—  aburrido o incluso deprimido y que no tiene energía en lo absoluto para hacer nada. Esta persona podría verse enfrentada a cosas para hacer, tareas a llevar a cabo, obligaciones, etc., que serían abrumadoras en su estado actual de falta total de energía. Entonces, con resignación, ‘acepta’ su falta de energía y el hecho de que no puede hacer nada al respecto. Acto seguido, podría decirse simplemente, “hoy no está el palo para hace cucharas”, aceptar su estado de ánimo y desplomarse en el sofá o un sillón para pasar el día leyendo o haciendo cualquier otra cosa que le sea más placentera.

En Colombia, la expresión, “hoy no está el palo para hacer cucharas” se explica por sí misma y nos evita la necesidad de dar explicaciones profundas acerca de nuestro estado de ánimo cuando lo que menos queremos hacer es, precisamente, dar tales explicaciones.También podría permitirse hacerse un ovillo y sentirse miserable durante el resto del día, sin que nada más le importe. Aquí, el significado de la frase es personal y permisivo. Es decir, que le permite a la persona sentir que no vale la pena forzar su situación, ya que esta no la puede resolver debido a su estado de ánimo actual. Forzar su situación para satisfacer obligaciones que no tiene las fuerzas suficientes de satisfacer solo empeoraría las cosas o agravaría su estado de ánimo. Es mejor dejar las cosas como están hasta que el humor mejore y vuelva a la normalidad.

Como mencioné anteriormente, esta expresión viene de Colombia. No existe en ningún otro país de habla española. Tampoco existe una frase similar o equivalente en inglés o en francés. En Colombia, dentro de la familia, con nuestras amistades e incluso con conocidos, “hoy no está el palo para hacer cucharas” se explica por sí misma y nos evita la necesidad de dar explicaciones profundas acerca de nuestro estado de ánimo cuando lo que menos queremos hacer es, precisamente, dar tales explicaciones.

Pero, ¿qué pasa cuando estamos de mal humor o nuestro estado de ánimo no se presta para enfrentar o satisfacer las necesidades de nuestros clientes?

En este caso, por supuesto, no es muy buena idea decir a nuestros clientes, “hoy no está el palo para hacer cucharas” y dejarlos colgando sin saber qué hacer o cómo manejar la situación. Es decir, no es buena idea, a menos que deseemos cometer suicidio profesional. Hay miles de maneras de evitar los pasos en falso en situaciones profesionales. Creo realmente que lo mejor que se puede hacer es respirar hondo, reconocer el estado de ánimo en el que nos encontramos y evitar a toda costa ser descorteces con nuestros clientes.

En mi caso personal, no siempre ha sido fácil desconectarme de mis clientes cuando sé que me necesitan, pero con práctica y paciencia he logrado llegar al punto de decirme, “hoy no está el palo para hacer cucharas”, y desconectarme de mis obligaciones laborales por unos cuantos días hasta que mi estado de ánimo me permita ser de nuevo la proveedora de servicios que mis clientes esperan, es decir, ¡hasta que esté de nuevo el palo para hacer cucharas!

Hasta pronto,

Adriana Adarve, Asheville, NC

 

Adriana Adarve is the owner of Adarve Translations and is fluent in three languages (English, Spanish & French), as well as pluri-cultural, multi-cultural, plurilingual and multilingual.
Adriana Adarve

Acerca de las autoras: Adriana Adarve es la propietaria de Traducciones Adarve y habla tres idiomas a la perfección (inglés, español y francés), además de tener conocimientos básicos e intermedios de tres idiomas más, alemán, italiano y portugués. Además de ser poliglota, Adriana Adarve también es pluricultural y multicultural.

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Published by Adriana Adarve

I’m Adriana Adarve, a multilingual, plurilingual, multicultural and pluricultural English to Spanish freelance translator. My primary interests—besides my passion for languages—are in science, chemistry, and medicine. That is the reason why I concentrate on medical, scientific and technical translations. I am also passionate about cultural diversity, which means that my translations always take into account my clients’ culture, as well as that of the audience for which the translations are intended.

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