Formular… cambiar… reformular… volver a cambiar

Por Adriana Adarve – Propietaria de Traducciones Adarve

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Formulamos los conocimientos y las perspectivas con los que vinimos porque con ellos nos sentimos seguros y en equilibrio. Luego encontramos perspectivas y conocimientos nuevos y cambiamos los originales de manera a encajarlos en nuestra canasta de perspectivas y conocimientos originales.  Formular... cambiar... reformular... volver a cambiar.
Formular… Cambiar…

“El mundo está cambiando tan rápidamente”. “Nada es como era antes”. “Es intolerable, ya nada es como cuando…” “Demasiada gente diferente ‘en nuestro entorno’…” “Demasiadas ideas nuevas y maneras diferentes de pensar y hacer las cosas…” “¿Qué le va a pasar a este mundo?” “¿Por qué las cosas no puede permanecer como antes?”

¿Alguna vez en su vida ha escuchado cosas como estas? Más que eso, ¿alguna vez ha dicho cosas como estas o incluso similares? Yo definitivamente lo he hecho y estoy segura de que todos las hemos dicho una y otra vez… ¡y probablemente las sigamos diciendo!

Pero, ¿por qué nos preocupa tanto que el mundo esté cambiando ‘de repente’? Por lo que sé, el mundo cambia cada nanosegundo de su existencia y ha estado cambiando desde el mismo momento de su creación. Nada es estático, todo cambia. Es una de las leyes de la naturaleza.

Sin embargo, concentrémonos simplemente en este momento en un solo aspecto de lo que lamentamos como el cambio del mundo. Concentrémonos solamente en los seres humanos. Desde el principio de los tiempos los seres humanos han estado evolucionando, cambiando, moviéndose por todas partes… Hay muchas razones para este desplazamiento de los seres humanos y una de esas razones es simplemente la curiosidad. La curiosidad en los seres humanos es la fuerza que impulsa el cambio, como lo vemos, del mundo a nuestros pies. Todos somos curiosos, ¿no es así? ¡No me cabe duda de que yo lo soy!

Así que, por pura curiosidad todos nos desplazamos y tratamos de descubrir cosas nuevas. Dejamos a nuestros grupos de origen y vamos a explorar, a aprender cosas nuevas, a ofrecer cosas nuevas a las personas —y otros seres— que nos encontramos en el camino. Todos venimos con una canasta llena de conocimientos y experiencias diferentes, y luego encontramos experiencias y conocimientos nuevos. Así que, como lo requiere la adaptación, descubrimos la necesidad de adaptar nuestra perspectiva y aprender cosas nuevas. Yo llamo esto, formular y cambiar.

Y es en este preciso momento —cuando deploramos los cambios que no queremos aceptar— que el proceso de cambio inicia su ciclo de nuevo.  Así que simplemente formulamos... cambiamos... reformulamos... volvemos a cambiar... una y otra vez. No se puede detener nuestro proceso de cambio. No se puede hacer que el mundo pare de cambiar. No se puede cambiar nuestra sed de conocimientos y expansión. Después de todo, nuestra curiosidad exige satisfacción.
Reformular… volver a cambiar…

Formulamos los conocimientos y las perspectivas con los que vinimos porque con ellos nos sentimos seguros y en equilibrio. Luego encontramos perspectivas y conocimientos nuevos y cambiamos los originales de manera a encajarlos en nuestra canasta de perspectivas y conocimientos originales.

Formular… cambiar… reformular… volver a cambiar.

A menudo pasamos por este proceso sin siquiera darnos cuenta. Por lo tanto, continuamos a sentirnos seguros y en equilibrio. Sin embargo, creo que cuando deploramos los cambios en el mundo ‘de ahora’ estamos en realidad tomando consciencia de nuestro propio proceso de reformulación y volver a cambiar nuestras propias perspectivas. No obstante, en lugar de acogerlo como la expansión del trayecto de satisfacción de la curiosidad que tomamos desde el principio, el camino que nos permite formular y cambiar para convertirnos en algo más grande, algo más profundo, nos sentimos fuera de equilibrio y en peligro. Decimos que no nos gusta el cambio. Decimos que las cosas tienen que quedarse como estaban.

Y es en este preciso momento —cuando deploramos los cambios que no queremos aceptar— que el proceso de cambio inicia su ciclo de nuevo.

Así que simplemente formulamos… cambiamos… reformulamos… volvemos a cambiar… una y otra vez. No se puede detener nuestro proceso de cambio. No se puede hacer que el mundo pare de cambiar. No se puede cambiar nuestra sed de conocimientos y expansión. Después de todo, nuestra curiosidad exige satisfacción.

Los cambios del mundo amplían el espectro de posibilidades que tenemos a nuestra disposición. Nuestro proceso de cambio amplía nuestros conocimientos, mejora nuestras perspectivas, satisface nuestra curiosidad.

Así que les propongo lo siguiente: formular… cambiar… reformular… volver a cambiar.

Adriana Adarve, Asheville, NC

 

Adriana Adarve is the owner of Adarve Translations and is fluent in three languages (English, Spanish & French), as well as pluri-cultural, multi-cultural, plurilingual and multilingual.
Adriana Adarve

Acerca de la autora: Adriana Adarve es la propietaria de Traducciones Adarve y habla tres idiomas a la perfección (inglés, español y francés), además de tener conocimientos básicos e intermedios de tres idiomas más, alemán, italiano y portugués. Además de ser poliglota, Adriana Adarve también es pluricultural y multicultural.

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